El tráfico rodado en las ciudades se ha convertido en un problema, por al menos tres razones muy distintas.
Resolver estos problemas es básicamente resolver las ineficiencias del sistema de transporte privado. Si se logra una solución razonable y coherente con los principios de sostenibilidad ambiental, los beneficios no se limitarían a la mayor fluidez y eficiencia del trasnporte, sino también en una mejora de la calidad de vida y salud de los ciudadanos, la transformación de las ciudades hacia un urbanismo verde y activo (en el sentido de la actividad física) así como una reducción de recursos energéticos y de materias primas a nivel global. Luego, potencialmente estos beneficios van mas allá del ámbito local de cada ciudad.
Hay que tener en cuenta que aquí me refiero dos tipos bien diferenciados de trasporte rodado:
Es evidente, que ambos tipos pueden ser a su vez para el trasnporte de personas o mercancías.
Estas diferenciaciones son importantes porque las soluciones a poner en práctica pueden ser distintas para cada tipo, aunque complementarias, por lo que se requiere de un sistema claro que integre y compatibilice todas las medidas para tratar de evitar que unas resulten un obstáculo para otras.
Creo que se ha de tomar un enfoque para encontrar una metodología sistemática que permita analizar el problema, definir las posibles soluciones, la elección de las que se deben implementar, su ejecución y posterior control, mantenimiento y mejora.
Encontrar las soluciones idóneas requiere de al menos dos fases de análisis inicial, cada una enfocada en los dos tipos de tráfico descitos anteriormente.
Posteriormente será necesario identificar las posibles soluciones a aplicar, para ello hay que tener en cuenta al menos las siguientes cuestiones:
Por regla general, creo que las soluciones han de centrarse en los siguientes principios básicos, basados precisamente en los problemas principales originados por la circulación de vehículos:
Idealmente el análisis de costes que se lleve a cabo, además de tener en cuenta todo el ciclo de vida de las soluciones (implantación, desarrollo y ampliación, mantenimeinto y desmantelamiento) no debe limitarse a lo económico, sino al resto de costes igualmente importantes pero generalmente ignorados, como son el social y medioambiental. Además, se debe de tener en cuenta el impacto total de las soluciones a implantar en todas las partes interesadas, es decir, no solo desde un punto de vista del promotor sino también el de los ciudadanos, núcleos colindantes, etc. Incluso se debería considerar al medio ambiente medio ambiente (local y no local) o mejor dicho, la Naturaleza como tal.
En muchos lugares, parece que la solución a este problema pasa por la creación de Hubs intermodales, en los que se concentran los flujos de entrada/salida y donde se puede cambiar de medio de transporte para continuar con la circulación. Por ejemplo desde el vehículo privado, tipicamente el coche o moto, a un transporte comunitario como el Bus, Tren, Metro; o a otro individual (privado o de uso compartido) como otro Coche o Moto, Bicileta, Patinete o simplemente Caminar. En el campo del transporte de mercacías, parece que una tendencia es el abandono de grandes vehículos de trasporte urbanos por el uso de otros mas pequeños.
Nota: ¿Que pasaría si considerásemos a la naturaleza como una identidad propia que está sujeta a la vida?. Es evidente que la naturaleza, es un ente complejo compuesto por infinidad de especies e individuos (animales, vegetales, ), hábitats y ecosistemas, que no es capaz de comunicarse con nosotros ni de defenderse activamente de cualquier actividad humana que la dañe, únicamente es capaz adaptarse inconsciente pero inevitablemente. Si vemos a la Naturaleza de este modo, inmediatamente surje la obligación moral y paternalista de defender los intereses de este individuo mucho más importante que cualquiera de nosotros individualmente, incapaz de tomar decisiones, de comunicarse, de protegerse de nosotros; pero que sabemos que estamos explotando, empeorando su salud, que además es vital para nuestra propia supervicencia como civilización y como especie. Auqnue por medio de la tecnología cada vez nos desvinculamos más y más de la naturaleza, no podemos escapar al hecho de que somos parte interdependiente del complejo sistema natural.